miércoles, 5 de junio de 2024

Análisis de la materialidad

 ¿Es la sostenibilidad un valor clave en nuestro taller mecánico?

La sostenibilidad en la movilidad



¿Es una necesidad real e imprescindible o es un ardid publicitario?

Video introductorio

https://www.youtube.com/watch?v=r5M1jT17D00

Objetivos de la actividad

Hacer un estudio de los diferentes talleres mecánicos y cómo integran la sostenibilidad en su política de empresa.

El futuro de los coches de combustión?

Los nuevos retos de una movilidad sostenible


Tareas a realizar

1.- Formar 7 grupos de trabajo. De tres miembros cada uno. Cada grupo realizará una análisis de la materialidad de un taller mecánico. A escoger entre estos talleres

https://www.elconfidencial.com/motor/2021-02-24/mejores-talleres-mecanicos-barcelona-mecanic_2964403/

2.- Información válida y fiable

2.1.-Visión, misión y valores de los talleres mecánicos... Qué valores determinan la cultura de la empresa? La sostenibilidad está incluido de manera transversal?

2.2.- Conocer las preocupaciones clave de los grupos de interés (trabajadores, clientes, proveedores, inversores...). En qué área el taller mecánico puede tener un impacto más positivo en sostenibilidad?

2.3 Política de sostenibilidad de la empresa.


Qué soluciones ofrecen para una movilidad sostenible?

Qué hacen con los residuos?

Cumplen con las normas de reciclaje?

Tienen alguna política novedosa para reciclar?

Cómo tratan a los proveedores?

Reflexión sobre la fiabilidad y validez de las fuentes de información

Reflexión sobre la dinámica grupal

Se anuncian cómo talleres sostenibles?

3. Diseño de la solución

Análisis PESTEL (factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos y legales)

4.-Presentación.

Cada grupo presenta su trabajo

5. Evaluación

Autoevalución y heteroevalución con una rúbrica.

10% dinámica del grupo de trabajo

20% presentación en clase

40% búsqueda de información y trabajo 

30% análisis PESTEL




jueves, 4 de enero de 2024

El café de puchero

 


Max creía en el azar. Pensaba que la responsabilidad y la culpa eran argucias del poder para disciplinarnos. Su docilidad era aparente, en su interior bullía un espíritu incandescente, un inconformista dispuesto a cambiar su mundo. Era un revolucionario porque se subía o se apeaba al tren que le permitía ser fiel a sí mismo. Nunca quiso cambiar los trenes ni las estaciones porque únicamente aspiraba a encontrar su lugar en el mundo. Sostenía que la felicidad consistía en tener ideas adecuadas.

Eva quería cambiar el mundo. Se sentía responsable por todo y de todos. Se olvidaba de sí misma y cargaba con toda la culpa del mundo. Cuando Max no se interesaba por el mundo se volvía iracunda. Le molestaba su ensimismamiento y su desidia, sobre todo cuando le repetía que no cogiera lucha, que tenemos que aceptar lo que no puede cambiarse. Se consideraba una buena soldado, una mujer con la ira necesaria para defender a capa y espada su propio tren. Sostenía que la felicidad es el premio de los vencedores.

-Esta estación me parece triste y anodina. Hoy, con nuestro amor menguante, me acuerdo de nuestra estación. Me acuerdo de su olor a nuevo, de sus mármoles relucientes y, principalmente, de sus pantallas destellantes. Me hacía feliz oír el silbato de tu tren. Cuando me besabas me sentía la chica más afortunada del mundo.

-Lo sé. El tiempo se ha conjurado contra nosotros. Yo sigo amándote como antes, tú te has cansado. Tú deseas lo nuevo y yo amo lo viejo. Fíjate, para mí esta estación destartalada es bella, verdaderamente bella. El tiempo le ha sentado bien, huele a historia.

- ¿Cómo huele la historia?

-La historia en esta estación tiene una presencia tangible y palpable. Queda el poso de las historias vividas.

-¿Quieres decir que podemos tener una conexión sensorial y emocional con la historia de esta vetusta estación? Me parece que quieres ver más que lo que hay. El progreso tiene mala memoria.

Eva creía en el progreso, en la necesidad de cambiarlo todo. Creía que los contentos eran unos inútiles, unos hedonistas irresponsables. Tenía la certeza de que Max era un tipo brillante, pero le incomodaba que viviese para sí mismo. No entendía su desinterés por los tipos de interés o por la eficiencia de las nuevas tecnologías. Solía decir que el mundo es de los economistas o de los ingenieros y que las creaciones poéticas o filosóficas eran ruedas que giran en el vacío. Para ella solo existía lo verificable.

Para Max la poesía y la filosofía desempeñaban un papel fundamental en la comprensión y la exploración de la condición humana, las emociones, los valores y las ideas. Aspiraba a no ser un hombre masa, a tomar las riendas de su vida. Tenía la suficiente cordura para no inmolarse, para reconocer que fuera del orden vigente hacía mucho frío. Para él solo existía lo que nos contamos.

-Hace diez años estuvimos tres horas en esta estación. Paramos para saludar a tus padres. ¿Te acuerdas? Al retirarse quisieron vivir tres meses en la España vacía. Aspiraban a una vida simple, soñaban con enamorarse una vez más.

-Es verdad. Tienes una memoria prodigiosa. Nunca los vi tan felices, tan niños y tan idiotas.

-Me dirás que es una estación cualquiera, una estación decadente de un pueblo anodino. Pero, para mí, es una estación con su historia, con sus olores. Huele al amor de tus padres.

-Huele a café de puchero. Esta estación se ha quedado en el siglo XIX. Fíjate, yo he probado todas las cafeteras (la francesa o de émbolo, la italiana o moka y la espresso) y la mejor la espresso, la más tecnológica, la que eleva la presión del agua hasta 12-15 bares para extraer la mejor esencia del café.

-El amor de tus padres es como el café de puchero. Un amor sencillo, con olor y sabor. No sucumbieron a sus deseos narcisistas para persistir en su amor. Creyeron en el amor y fueron felices.

-Vaya cuento. Eres capaz de creerte hasta tus propias ficciones. Mis padres se creían felices porque eran unos ignorantes. Le bastaba con su propio jardín, no querían ver más allá de sus propias narices. Ni siquiera se atrevieron a ir más allá del café de puchero. Yo he vivido la vida, he probado todas tecnologías del café.

-No sé, tú siempre has querido ir más allá. Te has ido muchas veces, pero siempre vuelves. Quizá tu cuento es que me quieres más de lo que crees.

-Te quiero porque eres lo que no soy. Yo creo en la libertad y en el poder. Tú crees en el amor y en la justicia. Me voy porque sé que me esperas.

-Somos una pequeña empresa. Con mis pies caminamos y con tus alas volamos.

-Eres un poeta. Prefieres la belleza a la verdad.

-La racionalización sistemática de todas las esferas vitales nos dirige a un mundo desencantado. Cuando se secan los manantiales de la poesía se abona el terreno para la aparición de la barbarie.

-Tu siempre tan bello e iluso. El mundo sin poesía podría parecer más frío, carente de inspiración y menos conectado con las dimensiones más profundas de la experiencia humana. Sin embargo, a un estómago hambriento le sobran las palabras.

Max era un platónico porque creía que la verdad y la belleza estaban estrechamente relacionadas. Creía que todo lo que percibimos en el mundo sensible es simplemente una sombra o copia imperfecta de las ideas. Estaba convencido de que la belleza auténtica no se limitaba a lo físico, sino que también se encontraba en las virtudes morales y en las obras artísticas y literarias que transmitían la verdad y la armonía. Se consideraba un arqueólogo, un rastreador de las ideas que esconden las sombras.

Eva pensaba que la verdad no es un concepto absoluto o abstracto, sino que está determinada por las condiciones materiales y las relaciones de producción de una determinada sociedad. Sostenía que las ideas y las concepciones de la verdad son moldeadas por las estructuras económicas y sociales. Creía en el progreso, pero no en la utopía. Quería ordenar lo real y obtener el máximo provecho.

-Mis padres tuvieron tiempo para amarse, para recrearse con el café de sobremesa. Nunca sintieron el hambre por el mañana. Se quedaron con el café de puchero porque no querían ir más allá. Para mí, la vida es saltarse los límites, ir más allá de las circunstancias que nos han tocado. El mundo es de los atrevidos.

-Tus padres formaron una gran empresa. Caminaron y volaron juntos. Crearon su propio cuento. Vivieron su eros, su primer amor ansioso, su philia, su alegría por compartir, y su ágape, su entrega incondicional y desinteresada.

- Ja, ja, ja. Ahora que son mayores solo les queda el ágape, que no deja de ser una serenidad impostada. Están tranquilos debido a que el tiempo que les resta es limitado. Tú insistes en la philia cuando yo aspiro al eros. Nos vamos haciendo viejos cuando renunciamos a una vida intensa. Tú, te aíslas del mundo y te bastas a ti mismo. Yo, necesito del mundo y quiero cambiarlo.





Juana y Sofía



Se conocían desde primaria, cuando tenían más futuro que pasado. Anhelaban una vida intensa, una existencia rica en amores y experiencias. Sentían que su futuro era un haz de posibilidades, un camino sin espinas. Juana, la más avezada, dibujaba sus sueños con el viento que movía las nubes. Sofía, la más prudente, pintaba las nubes de Juana.
Sofía era rica en fantasías y pobre en recursos. Su madre solía decirle que la pobreza le fortalecería el alma y le alejaría del desasosiego. Su padre era un ser alegre, un hombre que nunca sacaba las cosas de quicio. Sofía aprendió a no tomarse la vida muy en serio.
Juana era ambiciosa y estaba decidida a ser la mejor, a ser una triunfadora. Heredó de su padre la firme convicción de que sin grandes proyectos la vida carece de sentido. De su madre, que conoció la pobreza en su infancia, aprendió que la miseria envilece, que el destino más triste es el de los resentidos. Juana quería cambiar el mundo.
Se admiraban mutuamente porque estaban convencidas de que a lo que a una le faltaba, a la otra le sobraba. Eran libres, aunque algunos pensaban que no tenían los pies sobre la tierra, mientras otros las veían como unas ilusas. Ellas no necesitaban ninguna razón, sencillamente se divertían, se aburrían y, antes que nada, se querían. Para ambas su amistad era inquebrantable, ajena al paso del tiempo e inmune a la distancia.
Se volvieron a ver a los treinta años. Los años no habían pasado en balde. Juana había dejado las nubes para enfangarse con los subsuelos más lúgubres. Estaba desencantada porque no sabía el porqué de sus insidiosas pesadillas. Había perdido las ilusiones. Creía que era una impostora, que vivía una vida que no le pertenecía.
Sofía conservaba intacta su inocencia. Disfrutaba ordenando el caos, buscando explicaciones -casi siempre provisionales- para conocerse y comprender el mundo. Elucubraba variopintas teorías para no aferrarse a ninguna. Sostenía que lo que nos perturba no son las cosas, sino las opiniones sobre las cosas.
Juana aspiraba a una verdad, a una revelación redonda, sin sombras ni fisuras. Era una mujer responsable y trágica. Se encaramó al destino de las triunfadoras, a las buscadoras de cimas inalcanzables. Era una creyente enfadada. Se irritaba cuando se imponía una realidad ajena a sus designios, cuando sus emociones la oprimían o cuando perdía el control. Nunca supo discernir entre lo que depende de nosotros y lo inalterable.

A Sofía le aterraba la verdad. Un día le confesó a Juana que creía que los únicos que podían poseer la verdad eran los locos o los dioses. Estaba convencida de que era simplemente una mujer, una mujer lozana que no necesitaba un corsé para caminar derecha. Para ella, un mundo incierto no era un mundo infeliz. No se enzarzaba con los creyentes, simplemente los escuchaba sin contradecirlos. 

lunes, 26 de junio de 2023

San Fermín, unas fiestas sin reloj

 


 

Con el reloj ordenamos nuestra existencia. Sabemos del mundo exterior cuando sus manecillas nos revelan un antes y un después; sin embargo, nos emocionamos cuando nos olvidamos de su cansino tictac. San Fermín, unas fiestas sin reloj, un tiempo para habitar el presente, para ilusionarnos con el mañana, para aligerar el ayer.

El tiempo rígido de nuestro quehacer diario se desvanecerá para dar paso a un tiempo elástico. A un tiempo nuevo, de luz y verano, de pasiones y fraternidades. El 6 de julio, una epidemia de alegría se extenderá por las calles de Pamplona. Mujeres y hombres, autóctonos y foráneos, ataviados de blanco y rojo, de pureza y sangre, se hermanarán para mostrarnos la senda de la felicidad. Una felicidad que no necesitará de relojes ni de mapas. Un tiempo para encontrarnos, para hacer que cada día sea un nuevo día.    

martes, 20 de junio de 2023

Aforismos Palabras

 

Qué son tus palabras. Alas para volar o plomo para disparar.

 

Me tienes, sabiendo que nada tienes. Te tengo, sabiendo que nada tengo.

 

No son míos los nombres ni los verbos: ellos tienen sus historias y sus vidas.

 

Tus palabras son promesas, utopías del mañana.

 

Una palabra es una mirada, una óptica que oscurece y alumbra, una cuerda deshilachada.

 

Son con tus palabras calladas, con las que te invento, con las que te amo.

 

Mi verbo afónico, huérfano de tu eco, se ha perdido.

 

A veces, las palabras son faros que iluminan puertos. A veces, las palabras son barcos sin puertos.

 

No sabemos si hay o si no hay límite. Y, sin embargo, las palabras son el límite de lo que conocemos.

 

Las palabras no alcanzan nuestros abismos. Nunca acabamos de comprendernos del todo.

 

Leer es arriesgarse. Es dudar de nuestras convicciones.

 

La ética, el sentido del mundo, descansa en la sombra de las palabras. El verdadero maestro enseña con sus actos, no con sus palabras.

 

Escribiendo uno va entendiendo lo que piensa. Uno va sacando a la luz a lo que se oculta.

 

Mientras la filosofía nos ofrece un camino, un mapa del territorio, la poesía insinúa metas, pero sin indicarnos la senda para alcanzarlas.

 

Aforismos Verdad

 

Si entre todas las verdades escoges una sola verdad, perderás la razón.

 

Tal vez mis verdades sean hipótesis, verbos y nombres apresando fantasmas.

 

No hay verdad sin brumas, sin maleza que desbrozar.

 

Tu verdad es la promesa, renqueante y temblorosa.

 

Sé más de veleidades que de verdades.

 

Cambiar para que nada cambie. Confundir la apariencia con la verdad.

 

Me gustaría verlo todo. Y, sin embargo, apenas veo.

 

Toda certeza es un adiós apresurado: una contenida tristeza en un adulto.

 

La verdad es una retórica del poder. El poder se apropia del saber. Y, yo me pregunto... Podrá el saber apropiarse del poder.

 

No me pesará el pasado ni temeré el futuro: viviré el ahora, ajeno a la verdad del tiempo.

 

Ardo de preguntas y respuestas inconclusas. Sé que partiré con muchas preguntas y pocas respuestas.

 

Cuando la realidad se te engancha no la puedes ver con claridad. Para ver hay que distanciarse de lo que se conoce. Quizá puedas mirar desde la distancia para observar con otra luz.

 

La realidad es importante observarla como algo oscuro, algo que no se entiende. Contiene una impenetrable opacidad.

 

Si quieres una vida humana con su grandeza, con su miseria, nunca abandones la duda.

 

El miedo siempre está dispuesto. Puede saltar en cualquier momento. Quien lo sabe tiene una verdad.

 

Esfuérzate por mirar sin encubrimientos, con los ojos nítidos de los comienzos.

 

Admití que una razón desvalida nunca nos alcanza. Y supe que la vida es un ensayo sin día de estreno.

 

En lo minúsculo hallarás la esencia de lo vivo.

 

No anides en tu desgracia. No te habitúes a ella. Escápate de esa caverna, de esa verdad oscura.

 

La verdad es un relámpago, un destello que revela lo oculto.

 

No busques sistemas acabados, agárrate a los fragmentos.

 

Tu duda es un camino hacia ti mismo.

 

Sí, somos perspectiva, historia y vida: dónde hallaré la certeza.

 

No renuncies al misterio, aférrate al asombro.

 

Muere el pensamiento cuando finge, cuando descansa en tierra firme, cuanto teme a la noche oscura.

 

Pensamos que pensamos y, sin embargo, siempre obedecemos.

 

Nos asusta la indeterminación y sentimos un fuerte deseo de tener razones para lo que hacemos.

 

Nos olvidamos de las verdades pesadas, de las que no podemos soportar.

 

Pensar es atender a los límites: pensar aquello que se ha dejado de pensar cuando ya se ha pensado.

 

Pensar es como podar… Es ir cortando las ramas que no son esenciales.

 

Si disientes te arrojarán a las afueras y serás un lobo hambriento.

 

La utopía es un sueño de la razón, la quimera un sueño de la fantasía.

 

No entiendo esa manía humana de buscar la verdad o el sentido del mundo fuera del mundo.

 

El hombre es un animal que se sostiene en redes de significado que él mismo ha tejido. Deberíamos conocer esos significados.

 

La soberanía de la razón se desvanece con la presencia de la pasión.

 

La estupidez avanza cuando la inteligencia no es capaz de ponerle límites. Qué difícil es no perdernos cuando todo se está perdiendo.

 

Conocer es hacer de lo extraño algo cotidiano. Filosofar es violentar lo conocido, asombrarse.


Aforismos Vivir

 

No camines a ningún destino, siéntete un vagabundo. Haz de ti un eterno caminante, un ser de lejanías y ausente.

 

Tendríamos que vivir cada día, morder hambrientos la mañana.

 

Haré con la alegría una espada para retar a la pena.

 

No te desparrames. Entra en mí. Te estaba esperando; sé concisa. Tú líquida y yo sólido: una misma esencia.

 

El amor es espera: una luz escondida en una noche oscura.

 

Morirá tu deseo cuando no necesites nada, cuando todo sea perfecto.

 

No hacemos viejos porque no podemos apresar el tiempo.

 

Solo quien no teme a la muerte se siente ligero y libre.

 

No cabe una vida justa en una vida falsa.

 

Tú, lo conocías todo; hasta mi vacío.

 

No conoces un centro sólido. Sabes que el mundo es líquido.

 

Se han ido infinitas vidas sin dejarnos sus huellas. Seres normales o seres anómalos que solo se han estudiado como estadística.

 

Un día tu tristeza se soltará, volará y se irá... Abrirás los ojos llorosos con nuevos deseos.

 

El presente me ha abandonado porque estar o no estar contigo era la medida de mi tiempo.

 

Quiero lo esencial: el sol, el agua y tu cuerpo sobre la arena.

 

Todo es un tránsito: un espacio indefinido entre un final y un principio.

 

La belleza de la vida, la misma vida se la lleva. Todo es una aleatoria circunstancia de hermosura y pérdida.

 

A quienquiera que venga le pido que no me deje su nada.

 

Nuestro delirio es la prisa, una prisa que nos enerva, una prisa que nos apresa.

 

Amar es atreverse, bailar con lo incierto, ser valiente.

 

Para sentir el tiempo (el tiempo que es un misterio) necesitas del olvido y del recuerdo.

 

De lo vivido, aunque haya sido fingido, te quedarán dos fantasías: las amadas y las odiadas.

 

Te veo lejos, en el lugar de los olvidos.

 

No te creas invulnerable, conócete y aprende que todo fluye, que mañana puedes irte.

 

La felicidad es una tentativa: un canto a la vida, un pájaro que vuela.

 

Nada es, todo coexiste: todo existe porque otra cosa existe.

 

No puedo ser un solo elemento (ni aire, ni tierra, ni agua, ni fuego), sin embargo, algo de cada uno tengo.

 

El mundo es lo que fluye, lo que no permanece.

 

Déjate llevar. Renuncia a lo viejo, abraza lo nuevo. Vuelve a tu niño. Déjate amar.

 

El secreto de lo humano es el cuidado: uno con otro, el otro con uno.

 

He de ir despidiéndome de todo, poco a poco, con el frío, con cada enero.

 

Quiero tus ojos sin nubes, quiero ver tus ojos alegres.

 

Amarte, apenas seis letras. Donde caben hasta tus alas.

 

Mi piel sin tu piel se ha ido cuarteando… Porque mi ilusión se ha ido oxidando, porque me ha vencido el silencio.

 

Perderás el miedo cuando aceptes que cada instante nace con su muerte.

 

Contigo mis penas son voces olvidadas.

 

Solo quien conoce la intemperie abraza a los abandonados.

 

Es corta esta vida. Siempre en despedida.

 

 

Sumisión y osadía: los límites de la vida.

 

Estamos todos en el fango, pero algunos son capaces de mirar el cielo.

 

No te esclavices con tus propias ficciones.

 

Consideramos algo bueno porque lo deseamos.

 

La felicidad depende de la opinión que tengas de ella.

 

Todas las frustraciones, limitaciones que te ha dado la vida contribuyen a tu felicidad.

 

El enamoramiento es ciego, fugaz y sorpresivo, un afecto, no una pasión.

 

Amar es desnudarnos, sin miedo, para vestirnos con los ropajes del amado.

 

Cuando amamos queremos escapar del tiempo, queremos creer en la eternidad.

 

Mi adulto es un vestido frío, una farándula.

 

Nadie podrá salvarte si antes no te has caído.

 

Somos seres carenciales porque los deseos nos definen. Ansiamos los nuevos frutos de cada primavera.

 

Vivir es un eterno recomenzar. Necesitamos tanto del olvido como de la esperanza.

 

Hay suficiente con un solo día para padecer la maldad; y todavía nos sobraría tiempo.

 

Nunca pierdas la mirada del niño; seas joven o viejo.

 

Este instante es único e irrepetible. El tiempo sin corazón no sería realmente tiempo, sería mera duración.

sábado, 4 de abril de 2020

Para Carlos Kayman

Tiene los ojos secos
con la mirada de otros mundos
Lloras por ella, por el dolor de su vacío
Sabes que no comprenderá,
que sufrirá lo indecible.

Siempre ocupándote de los otros,
olvidándote de tus pesares

Ahora, las nubes han bajado
y sospechas que los dioses no lloran.

Tú, cómo pocos, 
miras en soledad la vida.
Cerca estamos los que te queremos,
ángeles para tu desamparo.

Esfuérzate en su recuerdo apacible y alegre. 

Apóstol de la prudencia,
de los mantecados nocturnos,
de la ironía bondadosa.. 

Te ves ajeno al mundo,
aunque sabes que no estás solo...que nuestras almas te acompañan

martes, 31 de marzo de 2020

Psicoterapia online


No podemos disociar la conducta de las cogniciones y de las emociones. Así, el objetivo de la terapia psicológica es trazar una hoja de ruta para que nuestra idiosincrasia se adecue al mundo de los hechos. Una terapia efectiva implica diseñar un tratamiento individualizado, asumiendo la realidad social y cultural del sujeto.
Se han propuesto diferentes metáforas para comprender las actuales sociedades occidentales: Bauman nos ha legado la “sociedad líquida”, Beck la “sociedad de la incertidumbre” o el español Castells “la sociedad en la red”.
Hay un consenso en cuanto que las nuevas formas de interacción social determinan la constante mutación de las estructuras psicosociales en las sociedades actuales. Las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) han ido permeando la mayoría de los actos comunicativos, constituyendo lo que se ha denominado el “homo sapiens digital”.
Una intervención psicológica exitosa implica atender a la idiosincrasia del paciente, comunicarse en un mismo lenguaje. No podemos obviar que medio determina la credibilidad del mensaje. Aristóteles en la Retórica distingue tres elementos básicos en un discurso con poder de incidir en la realidad: quién habla, para quién se habla y qué se dice. Podríamos añadir, principalmente en nuestras sociedades, en dónde se dice. Así, las TICs son unos actores imprescindibles para comprender dónde reside la autoridad.
Desde los albores de la psicoterapia su herramienta más determinante ha sido el propio psicoterapeuta, pero las nuevas TICs han abierto nuevas sendas. Discernir las ventajas o inconvenientes y su eficacia o ineficacia será uno de los debates más candentes en la salud mental.
A primera vista el principal beneficio es su accesibilidad. El objetivo no sería sustituir la terapia cara a cara por la psicoterapia online, si no explorar un nuevo modo de hacer llegar la terapia psicológica a las personas que lo necesitan, utilizando las TICs. Así, la accesibilidad implica una facilidad y oportunidad de recibir el servicio terapéutico desde donde queramos y sin desplazarnos.
La falta de tiempo y la soledad son quejas recurrentes que se manifiestan en una alta prevalencia de los trastornos ansiosos-depresivos en las sociedades desarrolladas. En este aspecto las TICs nos permitirán acomodar el tiempo de terapia a nuestra agenda y amortiguar la conciencia de soledad en cuanto las personas en terapia online pueden interaccionar con el psicoterapeuta en el momento que lo necesiten. Las TICs pueden crear un espacio íntimo para el paciente. El entorno virtual puede ser un espacio seguro para el paciente porque rompe la barrera del miedo y vergüenza de acudir al psicoterapeuta.
Se ha propuesto la hipótesis de la existencia de una nueva generación denominada “nativos digitales”, que serían los nacidos en la década 1980-90. La brecha digital supone una estratificación entre aquellos que están informados y aquellos que se han quedado fuera de las nuevas tecnologías.
Desde una perspectiva terapéutica tenemos que asumir los nuevos rasgos psicológicos de los “nativos digitales”. Así, son multitarea, prefieren un entorno gráfico al textual y un acceso aleatorio e hipertexual a la información, en vez del lineal propio de la secuencialidad, el libro y la era analógica. La creación de una realidad más icónica que textual, de unas tareas de enseñanza-aprendizaje más colaborativas y menos verticales comporta la necesidad de atender a las TICs como una herramienta necesaria en la psicoterapia.

lunes, 30 de marzo de 2020

Héroes sin nombre


Desde los balcones
te presentimos, sigiloso y negro
en busca de los débiles.

Avanzas por los aires,
sin pronunciar palabras,
sembrando silencios y soledades,
encerrándonos en espacios exiguos,
alejándonos los unos de los otros.

La primavera alcanza el invierno,
haciendo eterna la naturaleza;
mientras los humanos seremos historia,
abandonados, fugitivos fracasados.

Quizá, bajo la luz de una imagen sepia,
nuestros nietos vean las calles vacías
y piensen en los que perdieron todas sus albas.

Alguno buscará su Aquiles,
a quien prefirió la gloria a la vida
y encontrará héroes sin nombres,
armeros que amaban las vidas ajenas,
que templaron sus armas en batallas anónimas.

viernes, 27 de marzo de 2020

A propósito de la pandemia


“Todas las desgracias del hombre se derivan del                                                                     
 hecho de no ser capaz de estar tranquilamente
 sentado y solo en una habitación.” Blaise Pascal


 Los valores en una pandemia.

Vivimos tiempos extraños, de espacios exiguos y convivencias intensas. Nos sentimos esclavos o libres en relación a nuestros valores. Así, lo que pensamos de nosotros mismos dependen tanto de lo que preferimos como de lo que desdeñamos. El avezado Spinoza comprendió que el “conatus” -cada cosa se esfuerza, cuanto está en ella, por perseverar en su ser- define a la naturaleza humana y, por lo tanto, una pandemia trastoca todos nuestros valores. Nos confinamos para vencer al esquivo virus porque estamos convencidos que nuestra supervivencia es la principal finalidad de la existencia humana.

Rutinas y novedades

La rutina nos confiere una cierta seguridad y la posibilidad de un determinado conocimiento. Buscamos constantes para predecir los acontecimientos y, a su vez, encontrar soluciones para hacernos la vida más cómoda.    
Mientras la comodidad nos atocina la novedad nos enardece. Nos apasionamos con lo que nos fascina, con lo que esta un poco más allá de lo cotidiano. Necesitamos de nuevos estímulos para sentirnos vivos: no queremos que la vida viva por nosotros, queremos vivir la vida nosotros.
Una pandemia es un imprevisto que lo cambia todo. De pronto el miedo, con sus fuertes garras, nos conecta con nuestra sustancial fragilidad. Nos impele a cambiar nuestras rutinas para vencerle.

La estrategia del caparazón

Tenemos que escondernos para protegernos de un virus resistente y astuto. Vamos observando cómo traspasa fronteras, cómo se ceba con los débiles y cómo se agazapa para sobrevivir entre los vivos.
Estamos confinados porque nos han dicho que manteniendo las distancias protegemos nuestro cuerpo. También sabemos que aunque “el infierno sean los otros” no podemos estar sin ellos, que como pensaba Aristóteles, fuera de la sociedad el hombre es una bestia o un Dios. Así, que tendríamos que cultivar la fraternidad para ser fieles a nuestra esencia.


El impacto psicológico

Cada cual se sostiene en sus propias manías –el poder, la verdad, el honor, el dinero o el amor- haciendo de ellas los fundamentos infranqueables de su existencia.  Con la cuarentena aumentan los síntomas de angustia, los sentimientos negativos o las iras agazapadas, ya que encerrados en una habitación nos sentimos desnudos. De pronto, querámoslo o no, tenemos que cambiar nuestros hábitos, para enfrentarnos a nuevos estresores.
Nos estresa el miedo al contagio, la duración de la cuarentena, la frustración y el aburrimiento, los suministros inadecuados o la información sesgada. Nos zambullimos en pantallas para achicar nuestros miedos, para saber qué debemos hacer. Tendríamos que buscar un momento para sentarnos tranquilamente en una habitación y conociéndonos mejor descubrir la persona que se esconde detrás del personaje.  

  







miércoles, 25 de marzo de 2020

Nihilismo terapéutico

Publicado en revista online

Nos encontramos en una época que por doquier se alzan voces para señalar que vivimos en unos tiempos inciertos y la precarios. Los valores que nos han mantenido durante mucho tiempo se están haciendo añicos, y obligados a dar respuesta velozmente a las exigencias de la vida cotidiana podemos sentirnos abrumados. Una mayoría nada desdeñable reclama valores a los que asirse, brújulas para orientarse en la complejidad. El mundo actual además de complejo es sustancialmente nihilista. En este artículo de PsicologíaOnline, vamos a abordar el concepto de nihilismo terapéutico y explicaremos cuál es su definición.

El nihilismo

Nietzsche comprendió que el nihilismo es “el más inquietante” de los huéspedes. Un espeluznante huésped que puede justificar innumerables tropelías, además de dejarnos huérfanos. Somos huérfanos porque hemos triturado a cualquier autoridad que sea capaz de menoscabar cualquier ápice de nuestra libertad personal.
Se ha definido el nihilismo como “la falta de un fin; falta de una respuesta al ¿para qué?”. Así, los valores supremos se desvalorizan y los conceptos como la “nada”, el “vacío”, lo “incomunicable” o lo “incognoscible” definen los contornos de los tiempos nihilistas.

El poder de la racionalidad

Para Weber, la modernidad se define por el “sutil manto de la racionalidad”, que inicialmente al servicio de la vida se ha transformado en una “bóveda de acero”. La racionalidad científica ha producido el irreversible desencantamiento del mundo.
Esta conciencia desencantada se ha traducido en politeísmo de valores, en una época privada de “dioses y profetas”. Toca preguntarnos: ¿cómo podemos vivir sin unos valores que nos entusiasmen?

Los valores que nos definen

Cada uno de nosotros se sostiene en sus propios valores. En el proceso de una terapia psicológica, se va desgajando los valores –conscientes o inconscientes- que guían nuestra conducta. Generalmente, afloran valores contradictorios (amamos igual que odiamos a la misma persona, necesitamos que nos cuiden igual que nos dejen nuestro espacio…).
Los conflictos entre distintos valores implica un proceso de deconstrucción y de reconstrucción personal. El espíritu del nihilismo socava la posibilidad de una reconstrucción personal porque al renunciar a los ideales, no nos queda más que vagar en las tinieblas de la incertidumbre y la precariedad.

La disolución de los dogmatismo y de las ideologías

El espíritu del nihilismo contiene un reverso liberador: se ha disuelto el dogmatismo y ha hecho caer a las ideologías. Así, el espíritu del nihilismo puede sernos útil para demoler, para crear un “vacío fértil” que nos permita reconstruir nuestra propia identidad.
En el proceso de una terapia psicológica, el nihilismo tiene que ser superado por una “mirada entusiasmada” de nuestras aspiraciones vitales.

Una terapia psicológica para los espíritus nihilistas

La base psicológica de los nihilistas es parecida a la de los fundamentalistas. Todo lo categorizan en blanco o negro, y se les hace muy difícil convivir con los claroscuros.
Así, ante una forma de sentir y pensar rígida (todo o nada), se tiene que abordar desde la búsqueda de elementos que nos permitan dotar de flexibilidad a nuestros ideales. El planteamiento de espacios emocionales, con el uso de fantasías e imágenes, puede ser una intervención psicológica adecuada. Así, no se trata de convencer a través de la razón (o el sucedáneo de la racionalización) de que es inadecuado sostenerse en posturas nihilistas o fundamentalistas, si no de aflorar a la superficie aquellas emociones que nos permitan atenuar las emociones inflexibles del fundamentalistas y potenciar la emociones silenciadas de los nihilistas.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

El liderazgo prosocial

Escrito en la revista psicologia online

La prosocialidad es un tipo de conducta que se define en relación al receptor. En este sentido, “la mirada prosocial” dependerá de las respuestas (conductuales, cognitivas y emocionales) del receptor. Así, al centrarnos en las consecuencias más que en las intenciones se plantea la posibilidad de adquirir ciertas habilidades. La prosocialidad implica la capacidad agente, es decir la acción consciente para adquirir unos hábitos que nos permitan actuar, más allá de nuestro propias necesidades, para constituir una “comunidad cimentada en la reciprocidad, solidaridad, creatividad y en la responsabilidad”.
En este artículo de PsicologíaOnline, hablaremos sobre el liderazgo prosocial.
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El piloto automático en nuestra cotidianidad

Actuamos –en la mayoría de las ocasiones- con patrones adquiridos, con el “piloto automático” inconsciente. Arropándonos con nuestros hábitos nos resistimos al cambio. Las conductas prosociales requieren un esfuerzo. El primer paso para desprogramar el piloto automático es “tomar consciencia” de nuestras conductas, pensamientos y emociones. No se puede disociar lo que hacemos de lo que pensamos y sentimos. Así, un cambio exitoso requiere lidiar con las emociones, las conductas y los pensamientos. El segundo, consiste en observar las señales que nos ofrecen los receptores para centrarnos en sus necesidades.

La práctica de la prosocialidad

Las habilidades de la prosocialidad nos permite crear una “comunidad cimentada en la reciprocidad, solidaridad, creatividad y en la responsabilidad”. La prosocialidad, como práctica conductual, ha crecido al albur de una determinada concepción ética. Una concepción ética que implica una clara posición vital: “tú estás bien-yo estoy bien”. El mismo concepto apunta a la naturaleza social del hombre, pero no como un ente que únicamente aspira a cubrir sus necesidades, sino como “agente” que más allá de razones extrínsecas y materiales apunta la reciprocidad positiva y solidaria. La ética de la responsabilidad, como contrapunto de la ética del éxito, aspira a relaciones sociales consecuentes. Una ética de la responsabilidad implica una acción proactiva, de una ética del cuidado del otro.

La asimetría de la ayuda

Para eludir la inevitable asimetría, entre el que ayuda y el que recibe la ayuda, la ética de la responsabilidad implica ir más allá. Los objetivos se constituyen conjuntamente, no existen atalayas privilegiadas para aquellos que se atribuyen la potestad de saber las verdaderas necesidades. Inclinar la mirada hacia el “otro” implica que el objetivo de la prosocialidad no sea un artificio para el éxito –social, laboral o económico-, sino un hábito que se adquiere con la consciencia que el bienestar es una actividad que se construye en comunidad.
La prosocialiad se asienta en una ética de las consecuencias, en la medida que una ética de las buenas intenciones puede saciar nuestro desasosiego interno, pero no ser efectiva en la cotidianidad. Se trata de no caer en el juego psicológico del “salvador”. El receptor tiene su propia luz y una conducta prosocial implica atender al otro respetando su propia idiosincrasia.

La solución prosocial

La solución prosocial implica un equilibrio entre:
  • Necesidad de justicia, orden, autoridad –pax romana-
  • Armonía interior del grupo –paz griega-
Este equilibrio dilucida el debate entre una ética del éxito (adaptación al entorno) y una ética de la responsabilidad (atender a los principios y convicciones del grupo). No es fácil el equilibrio entre las demandas de la autoridad –orden- y los requerimientos emocionales, cognitivos y éticos de cada uno. Como equilibristas tenemos que transitar en la cuerda tensada entre las demandas externas y la autenticidad en relación a nuestros propios valores.
Desde una perspectiva conductual se pueden proponer las siguientes acciones prosociales: ayuda física, el servicio físico, la ayuda verbal, el consuelo verbal, las acciones de dar y compartir, la confirmación y valorización positiva del otro, escucha profunda, empatía, solidaridad y presencia positiva y unidad.
Se necesitan más habilidades que estrategias. Los hábitos –una segunda naturaleza para Aristóteles- se adquieren en la práctica. Un aprendizaje constante que nos permite adecuar nuestros estilos comunicativos al contexto y a cada persona en particular.

El liderazgo prosocial y la optimización

Un líder prosocial tiene que potenciar todos sus roles: de formador, líder, dirigente, compañero, subalterno, amigo, padre, madre, experto, etc., de herramientas personales de autodiagnóstico y optimización para aplicarlas en todos los contextos donde se relaciona interpersonalmente. Un líder prosocial requiere flexibilidad -de adoptar diferentes roles- y en la transferencia de las habilidades en los diferentes ámbitos.
La optimización se define como “potenciar la máxima posibilidad”. Hacer acto las potencialidades, crear un terreno fértil para que las semillas puedan florecer en todo su esplendor. La optimización trata de mejorar lo que existe. Se propone el siguiente procedimiento: conocer el entorno, construcción de una matriz de posibilidades, el diseño de un plan de acción y la autoevaluación.
Las diferentes teorías del liderazgo se han focalizado en diferentes aspectos: en las características del líder, en la teoría carismática, en los estilos de liderazgo y en la importancia de las situaciones dadas. La mayoría de las teorías del liderazgo son axiológicamente neutras, es decir no se plantean los valores éticos. La asepsia científica no puede argüir nada en relación al lado perverso y oscuro del liderazgo.
El liderazgo prosocial se compone de dos conceptos fundamentales. “Pro” que se refiere a una “influencia positiva y efectiva, con metas constructivas que sirven al bien común”. Las intenciones, la visión y los objetivos del líder son positivos (“pro”), crean o añaden valor. El segundo concepto es de “social”, en cuanto sus acciones atienden a las necesidades de un grupo más amplio en vez de atender a los intereses personales o de un grupo más limitado. Así, el liderazgo prosocial cambia y traslada el foco de evaluación del líder a aquellos a quien sirve.
Un buen líder debería ser por naturaleza prosocial y sus objetivos tendrían que estar al servicio de una optimización cívica. En todo líder hay dos facetas, que habitualmente suelen solaparse: el líder como la persona que es capaz de conseguir los objetivos (adecuar lo medios y aunar las voluntades individuales en la consecución de un fin) y la capacidad teleológica, de proponer fines dignos de la vida humana. La dignidad se alimenta de la categoría de sentido (más que con la categoría de verdad –que implica adecuación de la proposición lingüística con la cosa-). Mientras la consecución de los resultados se refieren a una ética del éxito, el diseño de los fines o objetivos se refiere a una ética de la responsabilidad.
Romper la esclerosis que produce unos hábitos arraigados no es una tarea sencilla. El liderazgo prosocial tendría que ser capaz de subvertir el orden establecido para resquebrajar los círculos viciosos.
Un líder prosocial trabaja para identificar y articular objetivos comunes clave.
El liderazgo hace que las personas se comprometan y se ocupa de empoderarlas, por lo que se requiere conocer y entender sus objetivos así? como sus talentos. Conocer que? pueden hacer las personas y que? quieren es lo que ayuda a crear una visión efectiva y colectiva. A partir de la visión, los objetivos específicos deben ser remarcados, evidenciados y acompañados y a veces dirigidos por los lideres, y no simplemente esperados.
Los lideres prosociales comunican los elementos positivos de estos objetivos y crean la situación para conseguirlos, asi? como analizan y comparten el coste que puedan tener. El líder prosocial ha de reconocer y explicar el valor y el coste en la consecución de los objetivos, prestando también atención a aquellas personas que puedan sufrir durante este proceso.
El líder prosocial muestra un compromiso en el desempeño necesario para alcanzar los objetivos. Por este motivo el liderazgo debe ir acompañado de una buena gestión. La resiliencia, el modelado, el carisma y el coaching ayudan a la persecución de los objetivos. Los lideres prosociales aceptan la responsabilidad de sus acciones, así? como la de los resultados conseguidos.
Los lideres prosociales son buenos gestores. Un liderazgo visionario o carismático sin habilidades para implementar los objetivos puede llegar a ser contraproducente. Un buen líder se convierte en buen jefe siendo consciente y disciplinado.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

Prejuicios y esteriotipos sociales.

Publicado en la revista psicologia online

Prejuzgar una persona consiste en emitir juicios antes de conocerla. Por economía cognitiva y por una cierta placidez emocional tendemos a clasificar a las personas en una primera instancia. Así, nuestra “primera mirada” está tamizada por nuestras creencias, situándonos en una determinada posición. Nuestra posición principalmente depende de las creencias sobre nosotros mismos, en cuanto siempre “miramos” con nuestros ojos.
En este artículo de PsicologíaOnline, vamos a hablar acerca de qué son los prejuicios sociales y estereotipos y cómo superarlos.
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Prejuicios sociales y autoestima

Albert Bandura acuñó el concepto de autoeficacia. Dicho término se refiere a la confianza que posee una persona en conseguir un objetivo y que afecta en la consecución de este, es decir, en el propio rendimiento. Las personas con autoeficacia baja se rinden con facilidad ante las dificultades o incluso deciden de entrada no abordar el desafío. Las creencias sobre nuestra autoeficacia forman parte de nuestra autoestima.
En la práctica, tendríamos que plantearnos que los profesores, directivos y entrenadores deberían reforzar la autoimagen de sus alumnos, trabajadores y deportistas, respectivamente. Si contribuyen a evitar los fracasos y las estigmatizaciones, el rendimiento de los aprendices mejorará notablemente.
La autoestima es un concepto amplio que incluye factores emocionales (yo siento), cognitivos (yo pienso) y conductuales (yo hago). En la práctica, estos factores se entremezclan constantemente, retroalimentándose los unos con lo otros. De esta manera, podemos comprender cómo fracasos en la edad temprana producen un desaliento permanente en algunas personas. Por otra parte, podemos dilucidar cómo nuestros prejuicios sociales o estereotipos estigmatizan a determinados personas o grupos sociales. Nuestra autoestima influye tanto en nuestro rendimiento personal como en los juicios que tenemos de los otros. Al juzgar a los otros lo que hacemos es plantearnos unas determinadas expectativas sobre su autoeficacia.

La posición de los otros

Cuando nos invade el miedo o dudamos de nosotros mismos, aumenta nuestra sensibilidad a los estímulos que anuncian fracaso. La posición de los otros depende de las creencias de cómo ellos apuntalarán o derruirán nuestra autoestima. Las emociones básicas que subyacen son el miedo y la alegría: el miedo ante el peligro o la alegría ante un nuevo reto.
Ingenuamente, nos sostenemos en la creencia que la imagen que proyectan los otros se corresponde a las expectativas que tenemos sobre los actos que son capaces de llevar a cabo. Ejemplarmente, sentimos alegría cuando estamos enfermos y una persona con una bata blanca nos examina, pero sentimos miedo cuando, en la misma situación, somos examinados por una persona vestido de mecánico.
Así, podemos plantearnos estereotipos más sutiles como que las mujeres conducen peor o que los asiáticos son más trabajadores. La mayoría de las ocasiones nuestros estereotipos sociales son automáticos, es decir son formas aprendidas de supervivencia.
Prejuicios sociales y estereotipos: definición - La posición de los otros

Superar los estereotipos

Dialogando podemos resquebrajar los estereotipos sustentados en el miedo y sustentarnos en la alegría por la existencia del otro.
La alegría es una emoción que nos hace abiertos a la experiencia y nos permite la constante posibilidad de cambiar de posición. Spinoza definió el amor como “alegría por una realidad exterior”. Es posible que nuestro peor enemigo habite en nuestro interior porque no somos capaces de ser amables con nosotros mismos. Cuando somos capaces de querernos, podemos emprender la aventura de querer a los otros.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

Trastorno postraumático por amargura

Escrito en la revista psicologia online

La amargura emerge cuando nuestro tono vital se tiñe de pesimismo, de un constante mal humor y de falta de alegría. Así, asumiendo la injusticia como inherente a la existencia humana el amargado se guarece en una moral rígida e insuflándose de un deseo imperioso de venganza se va haciendo tóxico para sí mismo y para los que conviven con él. En este artículo de Psicología Online vamos a descubrirte qué es el Trastorno postraumático por amargura para que conozcas mejor la naturaleza de este sentimiento.

Qué es el trastorno por amargura

La amargura es un sentimiento mixto entre ira y frustración que surge cuando alguien experimenta una situación o acción injusta. Los afectados por el trastorno por amargura reaccionan al principio con una actitud de protesta o de agresión, sin embargo, se resignan con el paso del tiempo y acaban retrayéndose.
Al sentirse tratados injustamente, se encaracolan y se atavían con una tristeza recurrente. En cierta manera, la lección más esclarecedora que nos puede ofrecer los amargados es que lo contrario de la locura es la alegría, no la cordura.

La importancia de las experiencias vividas

Cada uno de nosotros tiene que afrontar, con sus recursos cognitivos y emocionales, su propia experiencia. Es obvio que existen determinadas experiencias que nos trastocan, que pueden hundirnos en la desesperación o la indefensión.
Por otra parte, la experiencia nos muestra insistentemente que ante un mismo acontecimiento algunas personas sufren una amargura persistente mientras que otras, antes o después, superan la vivencia o incluso la consideran una fuente de crecimiento. Lo que parece evidente es que la amargura o la alegría depende de la experiencia y los valores personales más que del suceso en sí.
Nuestra libertad primigenia se asienta en nuestra manera de “mirar” el mundo: si aceptamos con serenidad lo inevitable y no cejamos en el empeño de esforzarnos constantemente por hacer un mundo mejor seremos capaces de comprender y sentir que el mundo no se ha confabulado para amargarnos la vida. En cuanto seamos capaces de despojarnos del papel de víctimas y asumamos que nuestras acciones pueden atenuar la injusticia del mundo –por mínima que sea- brotará la alegría.
Trastorno postraumático por amargura - La importancia de las experiencias vividas

La vulnerabilidad y la resiliencia

La vulnerabilidad (sensibilidad frente a la carga) y la resiliencia (capacidad psíquica de sobreponerse a situaciones adversas) son dos características que influyen en la evaluación y afrontamiento de un factor estresante (experiencias que trastocan, un divorcio, una muerte familiar, un despido laboral…).
Todos tenemos un nivel de vulnerabilidad que define nuestra capacidad de sostenernos en cierto equilibrio psicológico: en cuanto se van acumulando las cargas (un trabajo exigente, un amor roto, una muerte, un accidente…) se requieren más recursos.
Existe lo que podríamos denominar un “nivel de ebullición” -una experiencia muy traumática, una acumulación de pequeños traumas o una situación de indefensión temporal- que nos desequilibra. La capacidad de volver a nuestro equilibrio (nivel basal) es la resiliencia. Es la capacidad de volver a vivir con alegría –habiendo aprendido y metabolizado las experiencias traumáticas vividas- sin resentimiento ni amargura.

Criterios diagnósticos del trastorno postraumático por amargura

El concepto de trastorno postraumático por amargura depende del trastorno por estrés postraumático (TEPT). La disimilitud principal es que el TEPT, según la OMS, es consecuencia de “un suceso extraordinariamente amenazador o de dimensiones catastróficas que llevaría a una profunda desesperación a casi todas las personas”(una guerra, la tortura, la violencia o una catástrofe natural), mientras la amargura, en cambio, puede ocurrir por sucesos relativamente triviales.
Así, la etiología de el trastorno postraumático por amargura hay que buscarla en el ámbito laboral o en el ámbito familiar. Otra disimilitud de los trastornos es la sintomatología. El trastorno postraumático por amargura tiene una entidad propia en cuanto tiene una sintomatología específica: comparte síntomas con el TEPT y la depresión (recuerdos gravosos, anhedonia, pérdida de energía, síntomas somáticos…) pero el agravio, la ira y la frustración predominan en ellos.
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